Hasta el Final

Y cuando menos te lo esperas, pasa. Eso que siempre supiste que podía pasar, pero que nunca pensaste que te pasaría a ti, a ustedes. Y es que cuando te enamoras al punto de sentir magia, cuando vuelas tan alto, cuando tienes conversaciones hasta en el silencio, cuando sientes el high más high durante tanto tiempo, no crees que vas a sentir el low más low.

No es un sentimiento lindo, todo el que lo ha vivido lo sabe. No es algo que quieres gritar a los cuatro vientos, pero que tampoco puedes guardar porque la tristeza llega sola, llega a ratos, llega sin avisar y te das cuenta que está ahí cuando de repente sientes esa gota en tu mejilla. Cuando eso pasa, no hay como escapar de ella, no hay como esconderla y entonces te rindes, la sientes, la vives, la dejas pasar, la dejas fluir porque es todo lo que puedes hacer. Es lo único que puedes hacer.

En ese momento es cuando el mundo te ve y te hace la pregunta que no quieres escuchar, la que no puedes responder porque lo que pasó no tiene explicación más que decir que llegó el momento en que un camino se convirtió en dos. ¿Por qué? Porque así es la vida, porque así tenía que ser. No hay más. No hay chisme, no hay drama, no hay un cuento que contar que alimente la urgencia que tienen unos de escucharlo y de sacarlo de contexto.

Y es así como se termina la historia, esa en la que sólo ustedes participaron. Esa en la que sólo ustedes conocieron el mundo que crearon y que decidieron guardar en una cajita en el fondo del corazón. Esa en la que sólo ustedes rieron, vivieron, jugaron, crecieron, soñaron, volaron, amaron y amaron chingón. Esa en la que quedarán guardados los planes vividos y los sueños inconclusos. Esa a la que sólo ustedes supieron como darle vida y como terminarla. Esa en la que se quisieron hasta el final. Si, hasta el final.

Para Encontrarme

A veces me preguntan que por qué escribo, que de dónde saco inspiración, que en qué pienso, pero no tengo una respuesta clara.

Escribo lo que siento, lo que tengo en la mente, lo que tiene que salir porque no quiero que se quede flotando en mi cabeza. Escribo de la vida, de lo que me mueve y de lo que me rodea. Escribo porque a veces creo que no se hacer otra cosa con tanto corazón.

No se necesita ser poeta o escritor. Todos tenemos cosas que no podemos explicar, que sentimos y que no tienen nombre, que sentimos y que no queremos ponerles nombre. Todos tenemos eso que llamamos inspiración, esa vida, esa historia que contar. No es algo con lo que sólo unos cuantos nacen, es algo que todos tenemos pero nadie nos enseña a usar.

Porque se trata de ser honesto con uno mismo.

Porque se trata de dejar salir lo bueno y lo malo.

Porque se trata de quitar las capas, de desempolvarnos y conectar con lo que somos, con lo que a veces no reconocemos.

Porque tenemos que atrevernos a enseñarle al mundo quienes somos, lo que vivimos y lo que sentimos.

Porque se trata de gritar nuestra felicidad.

Porque también se vale contar lo que nos duele.

Porque se trata de dejar las palabras fluir.

Porque se trata de sentir.

Porque a veces simplemente necesitas algo que te saque de la rutina, que te regrese a tus raíces, que te de paz.

Y cuando estoy ahí es cuando me doy cuenta que por eso escribo, para encontrarme.