Ellos

No hay un recuerdo de mi infancia donde no estén ellos, su presencia, su casa, sus atenciones, las mil veces que me consintieron y uno que otro regaño también. 

Salir de la escuela era sinónimo de ir a casa, a su casa. Donde alguno de los dos me esperaba en la parada del camión todos los días, caminábamos juntos a casa, a comer la comida más rica que se pueden imaginar. Donde ella se hacía wey cuando me veía darle al perro un hueso que todavía tenía pollo y el me regañaba cuando le mentía y le decía que no era carne, que ya era puro pellejo. 

Ella siempre consintiéndome, cocinando mi comida favorita, comprándome galletas y dulces, firmando mis exámenes con malas calificaciones, arreglándome el dobladillo del uniforme, enseñándome a hacer punto de cruz. El haciéndome probar todas las cosas que según yo “no me gustaban”, pero que no las había probado, llevándome a todas las clases que tomaba por las tardes, diciéndome que me lavara los dientes después de comer, explicándome lo que es un fuera de lugar. Los dos, siempre cuidándonos, siempre apoyándonos, siempre atentos, siempre presentes, siempre con amor. 

Con el paso del tiempo crecí y entendí que son como unos padres más. Que si ellos no estuvieran en todos esos recuerdos, yo no sería la persona que soy, ni estaría donde estoy. Y me di cuenta que a los dos me hace falta decirles mil cosas. Qué tal vez a él se las debí haber dicho antes, cuando todavía pudiera convertir ese momento en un recuerdo, pero confió en que puede sentirlo. A ella todavía puedo decírselo, demostrárselo y se que lo siente por los dos. 

Porque son personas como ellos los que nos convierten en personas más valiosas, los que nos hacen pasar de ser niños consentidos a ser mejores personas. 

Porque son ellos los que, sin saberlo, me regalaron la mejor infancia. 

Porque, aunque no sea la mejor para demostrarlo, los valoro tanto como la valoro a ella. 

Porque son ellos, mis abuelos, los mejores que me pudieron haber tocado.

Porque no me queda más que abrazarlos fuerte, darles un beso y decirles:

LOS QUIERO MUCHO Y GRACIAS POR TODO. 

EN UN AÑO APRENDÍ

“How do you measure, measure a year? In daylights, in sunsets, in midnights, in cups of coffee, in inches, in miles, in laughter, in strife? In five hundred twenty-five thousand six hundred minutes… How do you measure a year in the life?” –  Seasons of Love

Hace un año estaba intentando localizar a mis jefes, que estaban de vacaciones en lugares con poca o nada de señal, para avisarles que tenía una nueva oportunidad laboral y que había decidido tomarla. Hace un año me fui y hace poco regresé. Hace un año… Se siente tan cerca y a la vez tan lejano.

Parece poco tiempo, pero es suficiente para aprender mucho. Y tal vez, en este tiempo he aprendido más de lo que había aprendido en los últimos años.

Aprendí que estar sola es difícil, pero es necesario.

Que no es lo mismo pasar una tarde sola en una casa donde sabes que eventualmente va a llegar alguien a estar sola  en tu casa un día tras otro.

Aprendí a estar conmigo, a conocerme y a aceptarme y entendí que no puedo estar bien con las personas que me rodean si no estoy bien conmigo. No puedo pedir que me acepten por quien soy, si no lo hago yo misma.

Acepté que soy introvertida y que no puedo ser de otra manera. Que disfruto más estar en casa leyendo un libro que en una fiesta rodeada de gente. Y, aunque muchas veces he deseado ser extrovertida o ser el alma de la fiesta, simplemente esa no soy yo.

Aprendí que con el tiempo, el miedo se va desvaneciendo aunque siempre está ahí esperando a que seas vulnerable otra vez.

Aprendí que llorar no es malo, que es mi manera de decir todo lo que no he dicho. Y que ese último suspiro que das cuando dejas salir la última lagrima es el equivalente a decirte a ti misma “todo está bien, estamos bien.”

Aprendí que la música es una gran compañera que siempre tiene las palabras correctas, el ritmo, el sentimiento… Porque subir a la azotea, ponerme mis audífonos y bailar  mientras veía la puesta del sol de fondo me llenó de alegría varias veces.

Aprendí que en poco tiempo se pueden hacer buenos amigos, grandes amigos. Y que tu jefa puede ser tu amiga, sobretodo si las dos tienen una obsesión con todo lo que sea de arcoíris y unicornios.

Aprendí que el trabajo no es ni será lo más importante en mi vida. Que es importante y necesario, pero es algo pasajero y, como pocas cosas en la vida, es algo que se puede sustituir.

Aprendí el verdadero significado de extrañar. Una persona, una mirada, un abrazo, un sentimiento familiar. Y me di cuenta de lo mucho que valoro lo que dejé atrás y que en esos momentos estaba lejos, mi familia.

Aprendí que apenas estoy aprendiendo a querer a mi manera y que poco a poco voy descifrando como expresarlo a los demás de la manera más honesta, de la manera que necesitan.

Aprendí que las flores llenan tu casa de felicidad y de una energía muy bonita.

Aprendí que la vida no se debe disfrutar dos días a la semana si existen otros cinco donde se pueden hacer más cosas que sólo trabajar. Porque hay maneras muy simples de vivirla, de sentirla y disfrutarla.

Que voltear al cielo y ver las estrellas es algo muy lindo que dejé de hacer cuando crecí. Y ahora que he vuelto a hacerlo, sigo buscando a “los tres reyes magos” o una estrella fugaz que me cumpla un deseo.

Aprendí a ser feliz, con lo que tengo, con lo que siento y con lo que soy.

Aprendí que me encanta ir al super y que no volveré a criticar a mi mamá por ir pasillo por pasillo viendo que se puede encontrar porque ahora es algo que yo disfruto hacer.

Aprendí que pedir ayuda es difícil, pero no es malo porque las personas que te quieren siempre van a estar.

Aprendí a leer otra vez, a tomar un libro y dejar que me llevara a diferentes lugares, perderme en él, y por un ratito dejar atrás la realidad.

screen-shot-2016-09-18-at-7-53-47-pmAprendí que amar a distancia es difícil, pero que cuando amas eres capaz de viajar con todo y gato para estar con la otra persona.

Aprendí que juzgar y criticar a otros es muy fácil y que hay muchas cosas que no entenderemos hasta estar en los zapatos de la otra persona. Que cada quien está peleando sus batallas, sus miedos, sus fantasmas y todas esas cosas los hacen ser como son. Que la empatía es cabrona porque es difícil tenerla, pero te hace una mejor persona.

Aprendí que escribir es la mejor manera que conozco para darle forma a lo que siento y expresarlo.

Aprendí que las sorpresas me hacen llorar y que mis caras ridículas de Snapchat son un buen tema para una fiesta.

Aprendí la magia de agradecer y de todos los días empezarlos y terminarlos dando gracias por cosas, personas, experiencias, sentimientos y muchas cosas que tengo.

Aprendí que crecer es horrible e increíble a la vez.

Aprendí que por más que el tiempo pase, nunca dejas de aprender cosas que ya habías aprendido y otras nuevas que encuentras en el camino.

Ah y por qué ahora escribo en español?? Porque en Facebook memories me salió una frase que puse en ingles hace varios años y Pato, un amigo de la escuela, me dijo “sería más bonito si fuera en español”, entonces decidí intentarlo.

 

 

BALANCE BETWEEN YOUR WORK AND PERSONAL LIFE

“Imagine life as a game in which you are juggling some five balls in the air. You name them – Work, Family, Health, Friends and Spirit and you’re keeping all of these in the air. You will soon understand that work is a rubber ball. If you drop it, it will bounce back. But the other four balls – Family, Health, Friends and Spirit – are made of glass. If you drop one of these; they will be irrevocably scuffed, marked, nicked, damaged or even shattered. They will never be the same. You must understand that and strive for it. Work efficiently during office hours and leave on time. Give the required time to your family, friends and have proper rest. Value has a value only if its value is valued.”- Bryan Dyson, former Coca Cola CEO.

Sometimes our jobs can make us feel overwhelmed and tired, not only physically but mentally. Having a balanced life between work and your personal life is important, whether you are an entrepreneur who owns her own business or a girl with a corporate job.

I’ve been reading a lot about the subject of balance and there are a lot of opinions about it. Some of them say it’s impossible to reach balance, some others say that it depends on what you’re looking for, and some other’s say that balance is something that we all need. I believe having a balanced life is something that is needed, but I also understand that it depends on each person’s goals and ideas. So, I put up a list with the three tips that I like the most:

1.- Give yourself permission to RELAX. Go to the movies, watch an episode of your favourite tv show, play with your dog or even stay in bed for a while without doing anything… Do that if it makes you feel relaxed and stress-free.

2.- Limit work talk with your partner, family and friends. Because if you talk about it, you don’t take it off your mind and you can’t achieve tip #1.

3.- Do more of what makes you happy. If working your ass off from 8:00 am to 8:00 pm truly makes you happy, go for it hun! But if you’re mad all the time because of it or because you can’t go to that one yoga class that you wanna take so badly, then find a way to do both things in your day without compromising either one of them.


A veces nuestro trabajo nos puede hacer sentir desesperados de alguna manera y demasiado cansados física y mentalmente. A veces puede llegar a ser demasiado trabajo y nada de diversión, por eso es importante tener un balance entre el trabajo y la vida personal o la vida fuera del trabajo.

He estado leyendo mucho sobre el tema y no esperaba que hubiera tantas opiniones al respecto. Hay quienes dicen que es completamente imposible encontrar ese balance, otros dicen que es necesario tenerlo y otros dicen que depende de cada persona. Yo creo que es necesario, pero que también es cosa de cada quien. Después de leer todos los artículos que encontré, hice una lista de los 3 consejos que me parecen los más importantes y que aplican a cualquier estilo de vida que quieras llevar:

1.- Date a ti mismo permiso de RELAJARTE. Ve al cine, ponte a ver tu serie favorita en Netflix, lee un libro o acuéstate en tu cama sin hacer nada… Haz lo que quieras mientras te haga sentir realmente relajado y sin estrés.

2.- Limita las platicas de trabajo con tu familia, pareja y amigos. Mientras más hablas de algo que te estresa, más piensas en eso y obviamente aunque ya no lo estés viviendo, te sigue estresando. Y si te la vives haciendo eso, jamas vas a obtener el punto #1.

3.- Haz con más frecuencia eso que te hace feliz. Si trabajar desde temprano hasta muy muy tarde neta te hace feliz, pues vas, hazlo. Pero si te das cuenta que estás de malas todo el tiempo porque no puedes ir al gym o a esa clase que llevas tiempo queriendo tomar, entonces necesitas hacer algo al respecto. Puedes buscar la manera de hacer ambas cosas en tu día sin perjudicarlas.

Picture by Rodion Kutzaev edited by The Curious Post